La toxina botulínica es uno de los
fármacos utilizado hoy día para realizar
un bloqueo a las terminaciones nerviosas
de la musculatura facial como uso
estético, de tal forma se retiran esas
líneas de expresión no deseadas, que
preocupan a la imagen personal. Pero
éste no es su único uso de este
medicamento.
La toxina botulínica es descubierta por
primera vez en los años 1875 por Claude
Bernard. Edward Schantz es quien
identifica 7 serotipos a mediados de la
segunda guerra mundial. Alan
Scott es el primero en utilizarlo para
el estrabismo en el 1968 y para el año
del 1989 la FDA aprueba su uso en el
estrabismo para niños mayores de 12
años. Andrew Koman es el primero en
usarlo para el 1968 con los pacientes,
que presentan parálisis cerebral, usando
la toxina botulínica tipo A (BTXA). De
esta forma se inicia una nueva era en el
tratamiento de la parálisis cerebral
infantil.
Kodman
para el 1988, publica el uso de toxina
botulínica tipo A para la parálisis
cerebral.
•
Dicha toxina actúa sobre la placa
neuromotora
de la
siguiente forma:
–
A nivel
postsináptico por inhibición competitiva
con la acetilcolina a nivel del receptor
nicotínico: bloqueo no despolarizante.
–
A nivel
postsináptico por activación del
receptor nicotínico con despolarización
mantenida de la membrana: bloqueo
despolarizante.
–
A nivel
presináptico por interferencia de la
síntesis de acetilcolina.
–
A nivel
presináptico por inhibición de la
liberación de acetilcolina. Por
inhibición del metabolismo de
acetilcolina.

Indicación
Es la primera línea de tratamiento en
aquellos pacientes que presentan una
contractura dinámica interfiriendo sobre
la función muscular y que esté ausente
las contracturas estáticas o fijas.
Basado en el principio del tratamiento a
temprana edad, se obtendrán mejores
resultados en conjunto a un programa de
Fisiatría prediseñado y personalizado al
paciente. Con la finalidad de alcanzar
mejorías funcionales, disminuyendo las
condicionantes de contracturas estáticas
que conllevan al acortamiento muscular y
aplazando los tratamientos quirúrgicos.
Se recomienda como tratamiento a de
niños de 1 a 5 años en los miembros
inferiores y en niños mayores de 4
años a miembros superiores, siendo
adicionado a su programa de Terapia
física, ortesis.
Las dosificación de dichos paciente con
el fin de realizar bloqueos a multiples
niveles debe ser personalizado a las
afecciones, peso del paciente y grupos
musculares que se le aplicara.
La toxina botulínica raramente presenta
efectos adversos significativos en
pacientes pediátricos, siendo aplicadas
por manos entrenadas.
Una evaluación significativa de los
resultados del tratamiento, depende de
establecer los objetivos del tratamiento
anticipadamente.
Sus efectos se visualizan en días. Con
una duración de 3 a 6 meses, dándonos un
avance al inicio de su administración.
Entre los efectos adversos puede
presentar dolor en el área de
aplicación, debilidad muscular de grado
leve y transitorio. Se han documentado
consecuencias fatales en la aplicación
del mismo por manos no entrenadas.