Por: Dr. Rubén Cruz
Abinader
La Callotasis o distracción del
callo óseo es un tema un poco
controversial y en cierto punto
escéptico ya que existen varios mitos en
cuanto a este, si es confiable, la
cantidad a lograr, el sistema y método a
utilizar entre otros, por lo que
trataremos de darles un compendio
informativo y aclaratorio para ir
aclarando sus dudas el cual seguiremos
informando.
Etimológicamente, la denominación
Callotasis viene de la palabra latina
“callus” (callo) y la griega “tasis”
(distraer o estirar).
Se trata por lo tanto de una técnica de
elongación en la que la distracción se
aplica, no sobre el hematoma que se
produce inmediatamente tras la
osteotomía, sino sobre el callo óseo
todavía inmaduro que se forma unos días
después.
Desde un punto de vista práctico,
esta técnica de distracción ósea
descrita por De Bastiani en los 80’
(29), consistía en realizar una
osteotomía cuidando de dañar lo mínimo
las partes blandas y tejidos
endomedulares, e iniciar la distracción
tras unos días de espera (en vez de
inmediatamente) por medio de un fijador
externo Con ello se trata
fundamentalmente de optimizar
cuantitativa y cualitativamente la
osteogénesis en la zona de distracción.
La Callotasis presenta una secuencia de
eventos histológicos en la
reconstrucción del área de distracción
así como una serie de factores con
influencia cualitativa y cuantitativa
sobre la osteogénesis que creemos,
deben ser considerados para entender
mejor esta técnica y sus aplicaciones
clínicas.
En la reconstrucción del segmento óseo
ocurren varias fases entre ellas
La fase de espera comienza una vez
realizada la osteotomía y colocado el
distractor, esta zona se ve ocupada
fundamentalmente por un tejido hemático
(hematoma) que va organizándose con el
paso de los días.
Durante las primeras dos o tres semanas
ese hematoma se va transformando en un
callo fibroso que comienza a osificarse
al igual que ocurre en el proceso de
curación de la fractura. En esta fase de
callo inmaduro se inicia la distracción
en la Callotasis. Durante los días
siguientes a la operación animamos al
paciente a cargar y a que mueva lo que
pueda las articulaciones adyacentes al
hueso elongado
Mediante controles radiológicos
observamos cuando se comienza a observar
calcificación del callo a nivel de la
osteotomía, lo que nos marca el momento
de comenzar la distracción. Existen
varias teorías del momento perfecto para
el inicio particularmente prefiero de 7
a 10 dias para el inicio de la
elongación ya que es un momento adecuado
para la formación existente y el inicio
de la venidera.
Luego tenemos la fase de distracción a
partir de entonces se distingue en la
zona de distracción una zona fibrosa
central flanqueada por dos frentes de
osificación originados en ambos lados de
la osteotomía (proximal y distal)
.Histológicamente
esta zona central está ocupada por un
tejido fibroso reparativo, compuesto
fundamentalmente de fibroblastos,
fibras de colágeno vascularizado y
vasos sanguíneos. A ese nivel, tanto los
fibroblastos y las fibras de colágeno
así como los vasos sanguíneos adoptan
una disposición longitudinal
característica, paralelos entre sí, y
paralelos a la dirección de la
distracción.
En los mencionados frentes de
osificación se aprecia un patrón también
característico de la Callotasis y otras
técnicas de distracción en el que la
mayor parte del tejido fibroso se
osifica directamente sin apreciarse
células intermedias cartilaginosas
(osificación de tipo membranoso)
La osificación observada en ambos
extremos de la zona de distracción
(también llamada “regenerado” por
Ilizarov , sigue avanzando hacia
su centro conducida por la peculiar
disposición de las fibras de colágeno ya
mencionadas.
Como estas fibras conforman un cilindro
de iguales dimensiones que el segmento
osteotomizado, el hueso neoformado sobre
ellas tiende a adquirir también
una forma cilíndrica similar. Este
hecho, proporciona al hueso neoformado
un aspecto radiológico en empalizada
(también ha sido llamado en “bosque de
abedules”), característico de la
Callotasis y de la distracción fisaria.
El tejido fibroso central, todavía sin
osificar, ha sido llamado por algunos
autores “zona de crecimiento” dado que
es la zona de tejido no-osificado que
permite que prosiga la elongación. Esto,
de todos modos, en ningún caso no debe
ser confundido con una zona de
crecimiento autónomo como lo es el
cartílago de crecimiento.
Ilizarov sugiere
que la propia distracción sobre este
tejido fibroso estimula su
diferenciación hacia tejido
cartilaginoso y/o óseo (osteoinducción)
siguiendo lo que Ilizarov denomina la
ley del stress tensional (Law of
Tension-stress).
En general, la velocidad de distracción
es de 1mm/día.
Una vez ha cesado la distracción,
comienza la fase de consolidación con el
cese de la distracción los frentes de
osificación siguen avanzando hasta, en
una situación ideal, llegar a contactar
y de esa manera conseguirse la
consolidación de la zona de distracción.
En ese momento, dicha zona está
constituida en su interior por tejido
óseo esponjoso donde es difícil apreciar
ya la disposición trabecular
longitudinal-paralela típica de la fase
de distracción.
Por su parte en la periferia se aprecia
un hueso más compacto, remedando al
cortical, en relación directa con el
tejido perióstico circundante.
Una vez conseguida la elongación
planeada se detiene la distracción y
procedemos a bloquear el aparato.
La retirada del aparato es un tema
sujeto a gran discusión pero el aparato
debe de ser retirado cuando existan
datos de consolidación
radiológicas en el área elongada También
es generalizada la recomendación de, si
no estamos seguros de la
resistencia del hueso regenerado,
colocar un yeso de marcha durante 4-6
semanas más.
La Callotasis, inicialmente concebida
para elongación ósea en dismetrías
ahora es ampliamente empleada también
para la corrección de deformidades
angulares, el aumento de estatura en
pacientes con baja talla patológica y la
reconstrucción de defectos óseos
segmentarios masivos.