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"No todo es un esguince de tobillo"

 

Dr. Carlos Afanador  y  Dr. Heriberto Perez

 

     El esguince de tobillo es una de las lesiones músculo esqueléticas más frecuentes. En países como Estados Unidos representa aproximadamente 2 millones de lesiones por año y el 20% de todas lesiones deportivas. De todos los traumas del tobillo, el 85% corresponde a esguinces y, de estos, el 85% se presentan por traumas en inversión. (1)     ……………….

      Son evaluados en la gran mayoría de los casos por médicos generales en los servicios de urgencias de nuestras instituciones de salud. La mayoría de estas lesiones no representan un dilema diagnóstico y pueden ser manejados sin contratiempos. Sin embargo, en ciertas ocasiones se pueden presentar lesiones diferentes que son inadecuadamente diagnosticadas como esguince de tobillo y al no ser detectadas oportunamente podrían causar discapacidades a largo plazo.

       Durante la evaluación inicial, no solamente existe la posibilidad de un diagnóstico erróneo, sino también la verificación de un manejo equivocado en pacientes que no mejoran con el tratamiento instaurado. Adicionalmente, estas lesiones tienen mecanismos de trauma muy similares los cuales en ocasiones son difíciles de referenciar por nuestros pacientes.

      Una vez hechas estas consideraciones se desea hacer referencia a la amplia variedad de diagnósticos diferenciales del esguince de tobillo y profundizar en aquellos que se presentan con relativa frecuencia.

 

        Historia clínica

        Cuando obtenemos la información por parte del paciente podemos establecer entre otras, el tipo probable de lesión y su magnitud.

         Es importante poder identificar datos en el interrogatorio tales como el mecanismo del trauma (tipo de energía), la posición del pie y del tobillo en el momento del trauma (estructuras lesionadas), el tiempo de evolución de la lesión, si se trata del primer episodio o si por el contrario hace parte de una serie de traumas a repetición (predisposición o susceptibilidad), además de indagar por la función de la articulación después del evento (severidad).

         Examen físico

      La presencia de equimosis o edema sugieren la localización de la lesión, teniendo presente que puede ser poco confiable a medida que avance el tiempo y el edema se haga más difuso.

      Evaluar los rangos de movimiento del tobillo: plantiflexión/dorsiflexión, eversión/inversión y compararlos con el tobillo contralateral en caso de hallazgos anormales.

     Realizar la palpación de las estructuras óseas, tendinosas y ligamentarias comenzando por las zonas libres de dolor y finalizando en aquellas sintomáticas con el objetivo de no pasar por alto ninguna lesión que pudiera estar oculta.

      Extender el examen a las articulaciones proximales y distales al tobillo, en este caso y con especial importancia se mencionan 2 estructuras como son la fíbula proximal (fractura de Maisonneuve) y la base del quinto metatarsiano.

      Imaginología

     Para completar el abordaje diagnóstico de los traumas del tobillo es importante contar con unas proyecciones radiológicas completas y de buena calidad para poder diagnosticar la mayoría de desórdenes y disminuir la posibilidad de errores.

      Por esta razón, la recomendación es solicitar en los servicios de emergencia y durante el trauma inicial las proyecciones del tobillo (anteroposterior, lateral y mortaja) y del pie (AP, lateral y oblicua), así como las de la pierna (AP y lateral) si son necesarias de acuerdo con mecanismo y magnitud del trauma.

     Estudios adicionales como una tomografía computarizada y la resonancia nuclear magnética no son útiles en la evaluación inicial de urgencias y tendrían importancia solo si requieren seguimiento por parte del especialista (2).

Diagnósticos diferenciales

 

   ü  Fracturas de la base del quinto metatarsiano

       Una fractura aguda se presenta con los signos típicos como son dolor con el apoyo y limitación para la marcha. El borde lateral del pie presenta un edema variable, puede desarrollar equimosis y ser doloroso a la palpación.

      La apariencia radiológica de las fracturas de la base del quinto metatarsiano se clasifica en tres tipos: tipo I, fractura avulsiva de la tuberosidad; tipo II (Jones), fracturas de la unión metafisiária/diafisiária y cuyo trazo de fractura no se extiende más allá de la unión entre la base del 4to y 5to metatarsianos, y tipo III, fracturas de la diáfisis proximal, donde el trazo de fractura está localizado distal a la unión entre las bases de los metatarsianos 4to y 5to. De estas tres, las más frecuentes son las fracturas avulsivas de la tuberosidad o tipo I. En ocasiones la distinción entre una fractura diafisiária proximal y la fractura de Jones puede ser difícil de diferenciar debido a su estrecha relación anatómica, y están asociadas a trastornos de la consolidación por ser una zona con precaria perfusión sanguínea. (3).

ü  Fracturas del proceso lateral de talo

      Entre el 33 al 41% de estas fracturas no se diagnostican en la evaluación inicial en los servicios de emergencia.

      Es una estructura anatómica en forma de cuña y se extiende hasta la porción más lateral de la superficie articular del cuerpo del talo. Una fractura del proceso lateral está comprometiendo simultáneamente dos articulaciones en el pie: la articulación fibulotalar y la articulación talocalcanea. Ya que se articula en su superficie supero lateral con la fíbula y en su superficie inferomedial con el calcáneo.

     Clínicamente el proceso lateral del talo se localiza anterior e inferior a la punta del maléolo lateral y la presencia de dolor a la palpación en esta zona es muy sugestiva de compromiso de esta estructura.

     Su clasificación y manejo está determinado por el grado de conminución y el desplazamiento del fragmento como tipo I o trazo de fractura simple, tipo II o fractura conminuta del proceso lateral y tipo III o fractura avulsiva del proceso lateral (4, 5)

ü  Fracturas osteocondrales del talo.

     El escenario más común es el esguince de tobillo con un fragmento osteocondral que no es reconocido por la mala calidad de las proyecciones radiográficas. Es más, las fracturas osteocondrales del talo se presentan en el 2 a 6% de los esguinces del tobillo.

     Las fracturas osteocondrales del talo son intraarticulares. Este fragmento puede estar desplazado o no. De esto depende su perfusión y la posibilidad de desarrollar una necrosis avascular.

     Las localizaciones más frecuentes de estas lesiones son la zona anterolateral y posteromedial del domo del talo. La ubicación clínica del dolor varía según el sitio comprometido, cuando son fracturas osteocondrales laterales existe dolor anterior al maléolo lateral, en cambio en fracturas mediales el dolor se localiza posterior al maléolo medial.

      Las proyecciones estándar de tobillo son capaces de detectar hasta el 70% de las fracturas osteocondrales del talo.

     Se pueden encontrar cuatro tipos diferentes de presentación con lo cual se basa su clasificación, tipo I o fracturas osteocondrales compresivas, tipo II o fracturas osteocondrales parciales o incompletas, tipo III o fracturas osteocondrales completas sin desplazamiento y tipo IV o fracturas osteocondrales completas y desplazadas.

Subluxación – luxación de los tendones peroneos

     Estos tendones están contenidos por el retináculo peroneal superior, el cual se extiende desde la porción posteroinferior del maléolo lateral hasta el calcáneo y sirve para prevenir su luxación siendo su restrictor primario.

      Con un trauma en dorsiflexión forzada y súbita, la inserción fíbular del retináculo puede resultar comprometida y producir una subluxación tendinosa.

     El examen físico muestra dolor a la palpación en la región posterior del maléolo lateral sobre todo el recorrido de los tendones asociado a edema, dolor con la eversión contra resistencia del pie  y en ocasiones se puede palpar el tendón luxado.

     Al llevar el pie en dorsiflexión e intentar evertirlo, los tendones se subluxan y en este caso la prueba es positiva (6).

ü  Lesiones de la sindesmosis

      Existen dos formas de presentación clínica: aisladas o asociadas a fracturas de tobillo. Cuando se presentan de forma asilada no son suficientes para causar inestabilidad. Por lo tanto la inestabilidad del tobillo y a su vez la necesidad de fijar las lesiones aisladas de la sindesmosis está basada en la integridad del ligamento deltoideo por ser el principal estabilizador ligamentario.

    El examen clínico revela  los siguientes signos:

     Prueba de rotación externa del tobillo, se coloca la rodilla a 90° de flexión y el tobillo en neutro, se fija la pierna y se aplica rotación externa al pie generando dolor sobre la sindesmosis en caso de ser positiva.

   “Squeeze test”: consiste en hacer compresión en el tercio medio de la pierna, con esto se comprime la fíbula contra la tibia y en aquellos casos donde exista lesión de la sindesmosis se presenta dolor por la separación que ocurre a nivel distal entre los dos huesos.

    Estas pruebas clínicas diagnósticas son más confiables en lesiones aisladas de la sindesmosis, ya que en lesiones asociadas a fracturas es difícil reconocer la fuente exacta del dolor.

     Parámetros radiológicos: aumento del espacio claro tibiofibular, disminución de la sobreposición tibiofibular y aumento del espacio claro medial sugieren el diagnóstico (7).

ü  Otros diagnósticos diferenciales

      Adicionalmente, también existe una amplia gama de posibilidades diagnósticas asociadas entre las cuales podemos mencionar las fracturas del proceso posterior del talo, fracturas del proceso anterior del calcáneo, que también hacen parte de este grupo y que sólo se mencionaran para conocimiento  y motivo de investigación de los lectores de este capítulo.

ü  Recomendaciónes

      Un papel de mayor importancia en la atención de los pacientes con traumas en pie y tobillo corresponde a los médicos de los servicios de urgencias de las instituciones prestadoras de servicios de salud, quienes son los encargados de la evaluación inicial, de establecer una impresión diagnóstica y un plan de manejo que determinará en muchos casos el pronóstico a futuro de estas personas.

    Por lo tanto es fundamental resaltar la importancia de una adecuada elaboración de la historia clínica, conocimiento de la anatomía del pie y del tobillo así como la disponibilidad de estudios radiológicos completos y de calidad  para poder tener altas posibilidades de certeza diagnóstica.

ü  Bibliografía

1.    Ivins D. Acute Ankle Sprain: An Update. Am Fam Physician 2006; 74(10): 1714 – 20

2.    Wedmore IS, Charette J. Emergency department evaluation and treatment of ankle and foot injuries. Emerg Med Clin North Am 2000; 18(1):85-113

3.    Den Hartog BD. Fracture of the Proximal Fifth Metatarsal.  J Am Acad Orthop Surg 2009; 17(7):458-64

4.   Judd DB, Kim DH. Foot Fractures Frequently Misdiagnosed as Ankle Sprains. Am Fam Physician 2002; 66(5): 785 – 94

5.   Coughlin MJ. Foot and Ankle Injuries in dancers. En: Coughlin MJ, Mann RA, Saltzman CL. Surgery of the foot and ankle. Mosby 2007. 1603 – 40

6. Philbin TM, Landis GS, Smith B. Peroneal tendon injuries. J Am Acad Orthop Surg  2009; 17(5):306-17

7.    Zalavras C, Thordarson D. Ankle Syndesmotic Injury.  J Am Acad Orthop Surg. 2007;15(6):330-9

 

 

noviembre 2009

 
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2009, SDOT Sociedad Dominicana de Ortopedia y Traumatología "Regional Norte", Santiago, Rep. Dom. sdotregionalnorte@gmail.com

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